Lo que comenzó como un viaje de temporada para trabajar en el sector de la pesca, terminó convirtiéndose en uno de los proyectos vitivinícolas más disruptivos de la Patagonia argentina. Contracorriente, una bodega boutique ubicada en Chubut, se prepara para encarar su décima vendimia con un éxito que cruza fronteras.
La historia de Contracorriente está protagonizada por Rance y Travis, dos amigos oriundos de Montana, Estados Unidos. Ambos crecieron rodeados de ríos y montañas; Rance en una familia dedicada a la pesca con mosca y Travis junto al Río Ruby.
Tras terminar sus estudios de ingeniería, Rance decidió mudarse a Argentina para trabajar en un lodge de pesca en Chubut. Sin embargo, puso una condición innegociable a su jefe: solo regresaría si podía traer a Travis con él.

El desembarco en el país no estuvo exento de aventuras. Al llegar a Buenos Aires, Travis perdió su pasaje hacia Esquel en el baño del aeropuerto. Cuando un desconocido se lo devolvió, lo tomó como una señal del destino sobre las oportunidades que Argentina les brindaría.
Al terminar su primera temporada, recibieron una noticia inesperada: el proyecto para el que trabajaban se había quedado sin fondos. Lejos de rendirse, decidieron emprender su propio camino:
Compraron equipamiento de pesca en EE.UU.
Regresaron a Chubut para fundar su propia empresa.
Comenzaron alquilando cuartos en la estación de policía de Trevelin con un equipo de 12 personas.
Con el tiempo, su empresa de pesca con mosca se convirtió en una de las más reconocidas del país, permitiéndoles finalmente comprar las tierras de su antiguo jefe y mejorar el emblemático lodge.

La idea de plantar un viñedo surgió una tarde mientras buscaban formas de mejorar el servicio del lodge. El camino no fue fácil: las primeras plantas se congelaron en un tráiler y murieron al año siguiente. No obstante, su persistencia dio frutos en 2017, cuando lograron cosechar sus primeras uvas.
Para profesionalizar el proyecto, sumaron a Sofía Elena, una enóloga argentina especializada en vinos de zonas frías. Al probar el primer vino de Trevelin, Sofía supo que estaba ante algo especial. «Todos me decían que fuera a Bordeaux y yo decidí lo contrario», afirma la experta.

Actualmente, la bodega es un referente de los vinos de Chubut:
Producción: 8.000 litros de vino al año.
Impacto local: Emplean a 50 personas durante la temporada alta.
Presencia nacional: Sus botellas se sirven en los mejores restaurantes de Argentina, como Don Julio, Anchoíta, El Preferido y Lo de Fran.
Mercado internacional: Sus vinos ya se exportan con éxito a Estados Unidos.

Contracorriente no es solo una bodega; es el testimonio de cómo la pasión por la naturaleza y la perseverancia pueden transformar un paisaje austral en un oasis de sabores reconocidos mundialmente.