Existe un rincón en la Patagonia donde el silencio de las montañas se mezcla con el aroma de las vides recién cultivadas. En el corazón del valle, sobre el kilómetro 63,5 de la Ruta Nacional 259, Casa Yagüe se consolida como una parada obligatoria para quienes buscan desconectar del mundo y conectar con el origen.
Recientemente, la Secretaría de Turismo de Trevelin, encabezada por Cintia Figueroa, destacó la importancia de este establecimiento como un pilar estratégico del agroturismo regional. No es solo un viñedo; es un testimonio de cómo el clima austral puede dar vida a vinos de vanguardia y hospitalidad de primer nivel.
A solo 12 kilómetros de la frontera con Chile y custodiada por cumbres de 2.000 metros de altura, Casa Yagüe despliega sus 7 hectáreas de cultivo, convirtiéndose en el paño vitivinícola más extenso de la zona.
La pureza del agua del Río Futaleufú y la altitud del valle (330 msnm) otorgan a sus etiquetas una identidad inconfundible. Desde sus inicios en 2014, la bodega ha perfeccionado variedades que aman el frío:
Blancos vibrantes: Chardonnay, Sauvignon Blanc y Semillón.
Tintos con carácter: Cabernet Franc y Pinot Noir.
El resultado son vinos de una acidez natural envidiable y una frescura que parece embotellar el mismísimo aire de la cordillera.
Mucho más que una Copa: Una Experiencia Integral
Para el viajero que busca profundidad en su visita, Casa Yagüe propone un itinerario diseñado para el disfrute pausado, siempre bajo reserva previa:
Inmersión enológica: Recorridos guiados de dos horas donde se descubre el proceso de elaboración, desde la planta hasta la copa, culminando con catas dirigidas frente a las vistas panorámicas del Parque Nacional.
Sabores de la tierra: Almuerzos exclusivos que celebran la gastronomía regional, pensados para maridar perfectamente con el entorno.
Descanso con accesibilidad: El establecimiento redefine la hospitalidad rural con casas de campo frente a la laguna. Un detalle fundamental: sus unidades están totalmente adaptadas para personas con discapacidad, asegurando que la paz de los viñedos sea un placer al alcance de todos.
Esta apuesta por la excelencia y la inclusión refuerza a Trevelin como un destino de clase mundial, donde la producción de alta gama y la calidez del campo se encuentran en perfecto equilibrio.