Puerto Madryn se prepara para una función que no se vende como acto formal sino como experiencia compartida. El miércoles 25 de febrero, a las 21, el Teatro del Muelle abre su sala para “El Gran Hotel de las Estrellas – Gran Inauguración”, una obra nacida del taller municipal de teatro inclusivo “Somos lo que somos”. La propuesta pone el foco en el juego escénico, el humor y una estética de “gran noche” que busca sumar al público como parte de lo que pasa arriba.
El anuncio llega desde la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad, pero el corazón del proyecto está en el escenario y en el trabajo colectivo que sostiene el taller. La obra se apoya en una idea simple y efectiva: simular la apertura de un hotel “multiestelar” donde cada personaje tiene una función precisa, y donde la “inauguración” se transforma en una excusa para desplegar arte, sorpresas y participación. La invitación, según el planteo, no se limita a mirar: propone entrar en clima y acompañar la noche desde la butaca como si se tratara de una recepción real.
La dirección y producción general está a cargo de Guadalupe Alemán y Luz Maradeo, junto a los integrantes del taller, que firman la puesta como un trabajo de construcción compartida. Ese dato define el tono: no es una obra “sobre” la inclusión, sino un espectáculo que la practica con roles, escenas y presencia escénica concreta. El humor y el glamour aparecen como lenguajes elegidos para que la diversidad no se anuncie: se vea y se viva.
En la lógica del “hotel”, el elenco se mueve entre el personal de servicio y huéspedes con perfiles muy distintos. En escena están Susana Vera como Gerente y Vito Marcilla como Recepcionista, con un engranaje de personajes que sostienen la dinámica de la noche. La lista incluye a Sebastián López (Botones), Marina Vizza (Servicio de habitación), Antonio Franchi (Barman) y Ariel Tornabene (Mozo), en un mapa de roles que recrea una estadía con reglas propias.
El hotel también abre espacio a personajes que agregan color y contraste a la escena, como Nilda Ponce (Tanguera) y Claudia Munilla (Profesora de Taichi). En esa misma línea aparecen Gladys Crauchuk (Equilibrista circense) y María Fernanda Rúa (Artista circense), dos presencias que permiten imaginar una puesta con momentos físicos y visuales, más allá del diálogo. La obra promete “sorpresas” y esos roles anticipan que el espectáculo busca moverse en distintos registros.
Del lado de los huéspedes, la dramaturgia arma pequeñas historias dentro de la inauguración. Soledad Méndez interpreta a una Huésped con perro, mientras que Nicolás Endara y Mariana Minor encarnan a una pareja de huéspedes. Completa el elenco Diana Rodríguez como Huésped, en un conjunto que funciona como comunidad improvisada dentro del “Gran Hotel”, con cruces, entradas y salidas propias de una noche de estreno.
La premisa general sostiene que “cada persona puede convertirse en la verdadera protagonista de la noche”, una idea que corre el eje del espectáculo tradicional. En vez de un público quieto y distante, la obra busca una sala cómplice, dispuesta a entrar en el juego del hotel y dejarse llevar por una “estadía” con arte y humor. La consigna apunta a una experiencia compartida en clave festiva, con un tono que mezcla emoción y brillo, sin caer en solemnidades.
El lugar de la función también aporta a ese clima. El Teatro del Muelle, en Avenida Rawson 60, se convierte en la “puerta” de ese hotel imaginario y le da marco a una noche que, por su propia propuesta, se apoya en el encuentro. En una ciudad con agenda cultural activa, este tipo de obra suma por su identidad: un taller municipal que se muestra en escena con producción, elenco amplio y una estética clara.
Las entradas tienen un valor de $6.000 y se consiguen en la boletería del teatro. Ese dato, en una semana cargada de actividades, funciona como recordatorio práctico para quienes quieran asegurar lugar. La función del miércoles se presenta como una invitación directa a reírse, emocionarse y acompañar una puesta que celebra el trabajo colectivo sin convertirlo en discurso.
Fuente: LU17