El paisaje cambió, la mística sigue intacta: Kayak en el Parque Nacional Los Alerces

· 2 Mar 2026 ·
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Recorrer el Lago Verde, dejarse cautivar por los colores del río Arrayanes y desembocar en
la amplitud del Lago Futalaufquen es una de las experiencias más icónicas y memorables
del Parque Nacional Los Alerces. Para vivirla, no hace falta saber nadar ni remar: solo estar
dispuesto a disfrutar.

Navegar lagos y ríos encadenados, descubrir la historia de los antiguos pobladores y descifrar los secretos mejor guardados de un sitio inigualable es posible en esta experiencia

que combina paisajes, sabores y conexión pura.

Los incendios cambiaron parte del paisaje: del verde tupido a tonos más bajos y
achaparrados. Sin embargo, su mística permanece intacta: “El agua sigue fluyendo, las
montañas están firmes; el bosque cambió, pero el espíritu y la magia del Parque siguen en
pie”, remarca Martín Capllonch, guía de cabecera de Frontera Sur.
Punto de partida: un lago en el corazón de Los Alerces
El Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO,
es el hogar de alerces milenarios, aguas cristalinas y una biodiversidad que se expande por
unas 260.000 hectáreas convirtiéndolo en uno de los parques nacionales más extensos de
Argentina.
Entre arrayanes, coihues y cipreses aparece el Lago Verde, con el color que le da su
identidad y se vislumbra de orilla a orilla como una joya de Los Alerces. Es el lago más
pequeño de la cuenca hídrica del Futaleufú-Yelcho, con una profundidad que puede llegar
a los 80 metros y es el punto de partida para esta travesía que conecta sus aguas con el río
Arrayanes y la inmensidad del Lago Futalaufquen.
La aventura comienza en el camping agreste de Lago Verde. Se bordea la costa hasta la
población Coronado, familia que habita el Parque desde hace cinco generaciones. La
desembocadura del río Rivadavia seduce con una corriente leve que invita a detenerse y
contemplar.
Los murallones frente al lago le dan magnitud a la experiencia. Es inevitable no alzar la vista
y mirar profundo. A unos metros, la pasarela del río Arrayanes marca el inicio de otro
escenario, no sin antes descubrir una vegetación que sobresale en el paisaje, distinta y
llamativa: la población Mermoud.
Y entonces comienza la navegación por uno de los ríos más hermosos de la Patagonia. El
Arrayanes y sus aguas color turquesa cautivan con su calma. “¿No se sienten aventureros
navegando por el medio del río Amazonas?”, bromea Martín que ha recorrido ríos en
distintas partes del mundo y aún así asegura que este es uno de los mejores lugares del
mundo para conectar con el kayak.
En pocos lugares del mundo se puede experimentar la sensación de tranquilidad y conexión