La histórica formación ferroviaria La Trochita se pone a punto para la temporada invernal. Con el paisaje cordillerano como escenario, el Viejo Expreso Patagónico busca conquistar a los viajeros con sus recorridos, museos y mística.
La llegada de las bajas temperaturas renueva las ilusiones en la localidad de El Maitén. En este rincón patagónico, el mítico tren conocido como La Trochita afina sus últimos detalles para recibir a una gran afluencia de turistas durante el receso invernal. El objetivo principal es ofrecer una travesía única que combina la historia ferroviaria con postales cubiertas de blanco.
De acuerdo con un informe publicado por Canal 12 Web, las previsiones meteorológicas alimentan las buenas expectativas en la región. En ese sentido, Yanina Sanpedro, coordinadora de Turismo del Viejo Expreso, remarcó que el manto blanco representa el principal imán para quienes eligen la cordillera en sus vacaciones. De este modo, si se logra fusionar el trayecto a vapor con un entorno nevado, la excursión se transforma en una experiencia inigualable.
Con el inicio del receso escolar en Chubut y el posterior comienzo en las demás provincias, el ferrocarril adaptará sus frecuencias. A partir del 11 de julio, la histórica formación brindará dos frecuencias semanales:
Días de operación: Miércoles y sábados.
Horario de partida: 14:00 horas.
Por otra parte, la oferta recreativa va mucho más allá de las vías. Cada boleto incluye el acceso guiado a los históricos talleres de reparación y al Museo Ferroviario local. De hecho, estos antiguos talleres funcionaron en el siglo pasado como el núcleo operativo de toda la línea, brindando asistencia técnica a unidades de Esquel, Ingeniero Jacobacci y otras localidades vecinas. En su época de mayor esplendor, el complejo empleó a más de 150 trabajadores.
A pesar del clima hostil, la mística de viajar en invierno posee un encanto particular. El ambiente nostálgico se potencia con las tradicionales salamandras encendidas dentro de los vagones, el inconfundible silbato de la máquina a vapor y el servicio de cafetería a bordo.
En este espacio, los pasajeros pueden disfrutar de chocolates calientes, tés o compartir unos mates mientras contemplan los bosques a través de las ventanillas. Debido a la alta demanda y a las variables climáticas de la cordillera, las autoridades aconsejan efectuar reservas previas mediante redes sociales o WhatsApp, ya que los cupos son limitados.
El Museo Ferroviario constituye otra parada obligatoria para los visitantes. Según explicó su directora, María Osinaga, el espacio alberga el origen del ambicioso trazado que pretendía conectar el litoral marino con la cordillera desde inicios de la centuria pasada.
Gran parte del patrimonio en exhibición procede de donaciones hechas por antiguos vecinos y ferroviarios. Sin lugar a dudas, uno de los objetos que despierta mayor curiosidad es la bicicleta reformada de José Argentino Marihuán. Recordado con cariño como “el Duende de La Trochita”, este personaje popular ideó un rodado con un pequeño vagón lateral acoplado. Su legado también incluye dibujos y partituras que hoy enriquecen la memoria colectiva regional.
El magnetismo de este tren a vapor atrae de igual manera a viajeros del exterior y a reconocidas personalidades del ambiente artístico nacional. Recientemente, el folclorista salteño Lautaro Rojas visitó la Comarca Andina y experimentó su bautismo en este sistema de transporte. El cantante manifestó su asombro ante la belleza de los paisajes y la calidez del pueblo chubutense, prometiendo regresar pronto con su propuesta musical.