Con la intención de observar orcas, ballenas, lobos marinos y elefantes marinos.
Encontrarán que algunos miradores que facilitan esta actividad ya no están disponibles. ¿La razón?
La familia propietaria de la Estancia Ferro ha decidido clausurar estos espacios.
De acuerdo con nuestrasvoces. Según medios de comunicación locales, el cierre afecta a varios puntos clave.
Los miradores de Caleta Valdés, El Mirador, La Boca de Caleta Valdés y la zona de pingüinos de Caleta y Cantor.
Todos espacios de acceso público que forman parte de la atracción turística del Patrimonio de la Humanidad.
La medida ha intensificado las tensiones entre los encargados de administrar Península Valdés.
Las agencias de viajes, y Susana Cereijo, representante de la familia Ferro, quien tomó la decisión de restringir el acceso a esos terrenos.
Santiago Arnoldi, vicepresidente de la Administración de Península Valdés,.
Describió la circunstancia como “bastante lamentable”, destacando que “no se respetaron los plazos de las negociaciones con Susana Cereijo”.
Las discusiones entre las partes comenzaron a mediados de 2025 con el fin de buscar mejoras para partes de Península Valdés.
Según Arnoldi, las negociaciones se encontraron con la “inflexibilidad” de Cereijo.
Quien mantuvo reuniones tanto con la administración como con el Ministerio de Turismo.
Así como encuentros adicionales con la agencia, todos en vano debido a su postura firmemente intransigente.
Después de meses de tira y afloja, Arnoldi concluyó que “la intención de ella, a pesar de cualquier otra consideración, era cerrar los miradores”.
Y señaló que Cereijo “buscaba cobrar un alquiler” cuyo importe era tan elevado que resultaba “imposible de aceptar”.
Por otro lado, Santiago Sussanich, quien representa a las agencias de viajes de Puerto Madryn.
También intentó negociar con la apoderada, pero las conversaciones fueron en vano debido a demandas económicas “exorbitantes”.
“La solicitud era de 7.000 dólares al mes. No hay forma de justificar ni asumir esa cantidad.
Ya que la oferta de la señora no incluía ninguna contraprestación más que el acceso”, expresó Sussanich en una entrevista con Jornada Radio.
Desde el martes 6 de enero, la familia Ferro clausuró de manera independiente las rutas internas hacia los puntos estratégicos de observación.
La acción implicó la instalación de cercas para bloquear el acceso a un mirador en la Caleta y a la zona de pingüinos, lugares populares entre agencias y visitantes individuales.
En consecuencia, el arribo de dos cruceros al área dejó a numerosos turistas internacionales sin poder explorar estos sitios.
“No podrán ingresar al área, por lo que tomaremos una ruta alternativa”, afirmaba Sussanich.
Remarcando el impacto negativo en la industria del turismo de Puerto Madryn y Puerto Pirámides.
Por el momento, los implicados están estudiando opciones legales y posibles recursos judiciales.
Para reabrir los caminos en esta región, que se encuentra prácticamente ubicada en la línea costera.
Susana Cereijo, representante de la familia Ferro, quien cerró el acceso a miradores en Punta Valdés.
Para añadir más contexto, Nadia Bravo, Subsecretaria de Conservación del Ministerio de Turismo.
Confirmó que la familia Ferro optó por cerrar los accesos.
Además, adelantó que el Ministerio busca alternativas que no estarán disponibles en la presente temporada.
Bravo reconoció que “la particularidad de los miradores es notable, ya que han sido públicos durante al menos dos décadas”.
“En el pasado, existieron acuerdos tácitos”, aseguró, pero agregó que “la falta de documentación formal que permita afirmar.
Que la familia cedió esos terrenos al gobierno para la construcción de los miradores es lo que nos ha llevado a esta encrucijada”.
Bravo manifestó que “es una elección de la familia de la Estancia Ferro cerrar estos miradores. Ellos han comunicado que quieren realizar un estudio de impacto ambiental”.