El Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut, es uno de los rincones más preservados de nuestra cordillera.
La conservación de estos ecosistemas prístinos permite el desarrollo de un turismo de bajo impacto que combina la historia regional con una biodiversidad fascinante.
Una de las experiencias más impactantes se vive en el área del Lago Krugger, un nodo fundamental para comprender la dinámica hídrica y cultural de la zona.
De acuerdo con mas alla del aeropuerto. Para alcanzar la remota zona del Lago Krugger desde Esquel.
El visitante debe considerar dos vías de acceso que exigen diferentes niveles de compromiso físico:
Durante el trayecto.es posible observar la orografía del Cordón Rivadavia y el cerro La Torta.
Recomendada exclusivamente para senderistas con experiencia y equipo adecuado.
Uno de los puntos críticos de la navegación es el Estrecho de los Monstruos.
Este pasaje, que conecta el Lago Futalaufquén con el Krugger, se caracteriza por sus aguas de color verde esmeralda.
Y la presencia de troncos sumergidos y arrayanes que emergen de las profundidades, creando un escenario de alta carga visual y simbólica.
Al arribar a la costa del Lago Krugger, encontramos un lodge construido íntegramente en madera que funciona como centro de interpretación y descanso.
Este espacio, con una capacidad limitada a 12 huéspedes, representa el modelo de hospitalidad de montaña:
Ofreciendo desde las tradicionales tortas fritas hasta platos complejos que incluyen opciones para celíacos y veganos.
Sino que actúa como el eje social del refugio, complementado por una biblioteca especializada en literatura regional.
A escasos mil metros del lodge, el entorno nos narra un episodio clave de la delimitación fronteriza argentina.
El Río Frey debe su nombre a Emilio Frey, quien, junto a Luis Álvarez, formó parte de las comisiones lideradas por el Perito Francisco P. Moreno a finales del siglo XIX.
La historia registra un naufragio en estas aguas durante una de aquellas expediciones. Según los relatos históricos.
La balsa en la que navegaban sucumbió ante la fuerza del río, resultando Frey como uno de los pocos sobrevivientes de la tripulación.
Hoy, este sitio es un punto de observación privilegiado para el avistamiento de avifauna y la meditación frente a sus aguas cristalinas.
Para aquellos estudiantes de las ciencias naturales, el sendero hacia las Palanganas del Frey (5 km de ida).
Ofrece una oportunidad única para estudiar la caña colihue (Chusquea culeou). Tras su proceso de floración masiva iniciado en 2012.
Un fenómeno que ocurre aproximadamente cada 50 años—, el bosque se encuentra en una etapa de renovación vital.
Este recorrido culmina en una formación rocosa circular, donde la potencia del río se manifiesta con gran intensidad sonora.
Generando un ambiente de relajación y contemplación profunda.
Como en toda práctica de campo, es imperativo seguir las normas de seguridad y conservación:
Esta experiencia, operada por la empresa Cleona SA, se mantiene vigente durante todo el año, permitiendo observar la transición fenológica del bosque.
Desde la aparición de hongos en otoño hasta las caminatas con raquetas sobre el manto nival de invierno.