La temporada de verano en Puerto Madryn cerró con números superiores a los del año pasado y con una sensación de alivio moderado dentro del sector hotelero.
Aunque las expectativas previas eran bajas, la demanda reaccionó durante febrero y permitió mejorar la ocupación promedio, aun cuando el objetivo histórico todavía aparece lejos. Desde la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT), su representante Leandro Bruzzo trazó un balance que combina datos positivos con desafíos estructurales que siguen abiertos.
El repunte se fue construyendo con el correr de las semanas. Bruzzo explicó que los números terminaron por encima de lo esperado y que incluso febrero sorprendió frente a la percepción inicial del mercado. “Febrero, que uno puede pensar que estaría por debajo de enero, me parece que los números que arrojó fueron inclusive para algunos establecimientos por encima de enero”, sostuvo durante la entrevista en #LA17.
El fin de semana largo de Carnaval jugó un papel determinante en ese resultado y dejó registros altos de ocupación. El dirigente aseguró que el movimiento se sintió en toda la ciudad y ayudó a sostener la actividad en hoteles, gastronomía y servicios vinculados al turismo. “Ya hablando de un promedio de 80% es algo muy bueno, se notó en la ciudad que había mucha convocatoria”, señaló, al destacar el impacto de fechas específicas que traccionan la demanda.
El crecimiento interanual también aparece en el promedio final de ocupación. Según Bruzzo, varios establecimientos cerraron con niveles cercanos al 50%, mientras que el año anterior habían rondado el 40%, una mejora que se valora en un contexto económico complejo. Sin embargo, advirtió que el sector busca alcanzar valores más altos y que todavía existe margen para crecer.
“Para llegar al 80% que queremos llegar y sabemos que podemos llegar, nos falta un camino todavía”, remarcó.
La composición del público visitante explica parte de ese repunte. El turismo de cercanía volvió a tener un peso relevante y consolidó mercados que el destino viene trabajando desde hace tiempo.
Bruzzo mencionó especialmente la llegada de visitantes desde Neuquén y Comodoro Rivadavia, además de Buenos Aires, y destacó que esas plazas siguen eligiendo Madryn incluso en contextos económicos adversos.
Bruzzo explicó que el “colchón” financiero que se genera en verano resulta vital para atravesar el resto del año, especialmente en un rubro con costos fijos altos. Recordó que un hotel mantiene servicios completos aunque tenga pocos huéspedes, lo que impacta directamente en la rentabilidad.
Otro punto que volvió a aparecer en la conversación fue la competencia con el alojamiento no registrado. El dirigente sostuvo que este fenómeno afecta de lleno a los hoteles, que deben afrontar cargas laborales y servicios que encarecen la estructura. “Siempre hablamos mucho del alojamiento que no está legalizado porque realmente nos compite de lleno”, dijo, al remarcar que la hotelería formal sostiene empleo en blanco y estándares de seguridad que implican costos mayores.
En paralelo, destacó el rol de los eventos locales como herramienta para sostener el movimiento turístico más allá del pico de enero. Mencionó convocatorias recientes que acercaron visitantes de ciudades cercanas y generaron impacto en distintos sectores de la economía urbana. “Es bueno no solo para la hotelería, sino para la gastronomía, se mueve todo”, expresó, al pedir continuidad en la generación de propuestas que amplíen la temporada.
La mirada hacia adelante ya se enfoca en los próximos fines de semana largos y en la posibilidad de extender la actividad turística durante el otoño. Bruzzo señaló que abril aparece como una fecha relevante, con el Día del Veterano y Semana Santa como oportunidades para atraer visitantes. También mencionó el atractivo del Vía Crucis submarino, que definió como un diferencial para el destino y un evento que buscan fortalecer.
Aun con la mejora interanual, el representante de AHT insistió en que el contexto general sigue siendo complejo para la hotelería argentina. Señaló que el sector reclama cambios impositivos desde hace tiempo y mencionó la reducción del IVA como una medida que podría aliviar costos. “A nivel nacional se hicieron muchas presentaciones para poder tratar de tener otro tratamiento con el IVA, por ejemplo, reducirlo al 10,5”, explicó, al describir el principal pedido que impulsa la actividad.
En cuanto a las reformas laborales y fiscales en discusión, Bruzzo pidió claridad para evitar interpretaciones erróneas y aseguró que muchas herramientas ya funcionan en la hotelería por su carácter estacional. Para el sector, la prioridad pasa por lograr condiciones que permitan sostener empleo y competitividad, en un escenario donde la temporada fue mejor que la anterior, pero todavía deja desafíos abiertos para el futuro.