Esquel. Recorrer la cordillera durante los meses fríos regala postales únicas de bosques y cerros nevados. Para garantizar una experiencia memorable y libre de riesgos, las áreas turísticas locales y los cuerpos de rescate coordinaron un esquema de pautas preventivas destinado a los caminantes que exploran la red periurbana de senderos de la ciudad.
Las bajas temperaturas, el suelo congelado y las pocas horas de luz natural exigen una planificación cuidadosa. Según información recabada por EQSNotas, las autoridades insisten en que los visitantes transiten exclusivamente por circuitos habilitados, como los trazados en la Reserva Natural Urbana Laguna La Zeta, el icónico cerro La Cruz y los terrenos bajo jurisdicción del Ejército.
Para minimizar contingencias en la montaña, conviene seguir estas pautas básicas:
Aprovechar la luz del día: Iniciar las caminatas temprano y evitar el trekking nocturno, ya que la oscuridad incrementa el frío y dificulta la orientación o el rescate.
Vestimenta por capas: Usar indumentaria térmica, campera impermeable y calzado de montaña con buen agarre para hielo o barro.
Comunicación previa: Avisar siempre a familiares o alojamientos sobre la ruta planificada y el horario aproximado de retorno.
Caminar acompañado: Evitar las salidas solitarias e ingresar a la montaña con hidratación y linterna o luz frontal.
Esquel posee un valioso sistema de senderos periurbanos que conecta a los viajeros con miradores panorámicos a pocos minutos del centro urbano. Circuitos como el de la Laguna La Zeta —situado a tan solo cuatro kilómetros— o la caminata al cerro La Cruz ofrecen alternativas para distintas exigencias físicas, permitiendo apreciar la riqueza paisajística de la Patagonia en su faceta invernal.
Para consultar el nivel de dificultad, los tiempos aproximados y los mapas de cada tramo, los senderistas pueden acceder a la Guía Oficial de Senderos desde la plataforma web de la Subsecretaría de Turismo.
El turismo en ambientes naturales requiere un compromiso constante con el cuidado personal y el entorno. La prevención no busca limitar la aventura, sino asegurar que el recorrido por las montañas chubutenses sea una vivencia reconfortante y segura durante todo el invierno.