Se consolida cada año como uno de los accesos más auténticos al Parque Patagonia Azul.
De acuerdo con noticiasambientales. Lejos de las multitudes, este rincón ofrece una conexión directa con la naturaleza virgen, marcada por el ritmo de las mareas y los vientos.
Desde la primavera y hasta abril, la actividad náutica se convierte en protagonista, permitiendo a los visitantes descubrir una biodiversidad que desde la costa permanece oculta.
La temporada alta está delimitada por las condiciones climáticas y la presencia de fauna marina.
Según explica Viviana López, guía local de la empresa “Viento Azul”, las navegaciones se realizan entre septiembre y marzo o abril.
Dentro de ese período, las opciones se dividen en dos grandes experiencias: el avistaje de toninas en la bahía y la expedición de jornada completa hacia Isla Leones.
La primera propuesta está pensada para quienes buscan un contacto inmediato con la fauna marina sin necesidad de una logística compleja.
Se trata de una navegación de dos horas desde el puerto de Camarones, cuyo objetivo principal es el avistaje de la tonina overa, también conocida como delfín patagónico.
Este animal, con su característico patrón blanco y negro, es uno de los emblemas de la región.
A diferencia de otras especies marinas de comportamiento migratorio, la tonina en Camarones ofrece una previsibilidad muy valorada por los operadores turísticos.
López asegura que la probabilidad de avistaje alcanza el 90%, ya que se trata de una especie no migratoria presente todo el año.
Esta certeza convierte la excursión en una de las favoritas para familias y fotógrafos de naturaleza.
El recorrido hacia el archipiélago de Islas Blancas también permite observar una rica avifauna marina.
Petreles gigantes, gaviotas, gaviotines y cormoranes— además de colonias de lobos marinos de un pelo.
El trayecto suma un valor histórico, ya que se navega cerca del sitio donde descansan los restos del vapor Villarino, el buque que en 1899 repatrió los restos del General San Martín.
La segunda propuesta está destinada a quienes buscan una inmersión más profunda en el ambiente marino.
La excursión al Portal Isla Leones dura entre seis y ocho horas e incluye un traslado terrestre desde el pueblo hasta Bahía Arredondo, punto de partida de la travesía.
Al dejar atrás la protección de la bahía y adentrarse hacia el sur, el escenario biológico se amplía.
Aunque la presencia de la tonina overa no está tan garantizada como en la excursión corta, el abanico de especies potenciales se multiplica: delfines australes, oscuros y nariz de botella.
Además, durante los meses centrales de la temporada, es posible coincidir con el paso de grandes mamíferos marinos como ballenas jorobadas y ballenas Sei.
E incluso se han registrado avistajes de ballena franca austral.
La experiencia en Isla Leones no se limita al mar.
Tras el desembarco, los visitantes realizan un trekking de baja a media dificultad de unos 900 metros hasta el histórico faro, ubicado a 80 metros sobre el nivel del mar.
El sendero atraviesa una antigua pingüinera que aún alberga vida, lo que permite observar de cerca a los pingüinos de Magallanes mientras se interpreta el entorno.
El ascenso final ofrece una vista panorámica única del Atlántico Sur, cerrando una experiencia que combina navegación.
Senderismo y observación de fauna en uno de los entornos más prístinos de la Patagonia.
El verano en Camarones invita a elegir entre dos propuestas imperdibles: el contacto cercano con la tonina overa en la bahía.
O la aventura completa hacia Isla Leones, con cetáceos, pingüinos y un faro histórico como protagonistas.
Dos formas distintas de descubrir el mar patagónico, siempre bajo la premisa de conectar con la naturaleza y la historia en un escenario único.