Chubut en el mapa del vino

· 21 Mar 2019 ·

La provincia forma hoy la frontera fría para el vino argentino. Así como la altura en los Andes moldea un tipo de vinos del frío, compensando latitud con altitud, la patagónica austral ofrece una viticultura extrema, moldeada por el límite posible del cultivo. En esos márgenes climáticos es donde nacen sabores nuevos.
Google Earth tiene marcados una veintena de viñedos y un puñado de bodegas dentro de Chubut. La mayoría no tiene más de 3 ha; sólo una supera las 50. El asunto es que, siendo una provincia grande (la séptima en orden de superficie) son más bien pecas en el desierto. Con dos diferencias muy marcadas: están los que pertenecen a la Comarca Andina, como Trevelin o El Hoyo de Epuyén, y los que están en la estepa, en valles como Gualjaina o directamente el más austral de todos, a orillas del Lago Musters, sobre el paralelo 45º.
Mientras que los andinos producen en suelos bien fértiles, ácidos y con materia orgánica, los esteparios están sobre suelos muy pobres, alcalinos casi todos y sin materia orgánica. Lo que los hermana son el frío y las heladas: siendo una posición tan austral, incluso tienen temperaturas bajo cero en enero (como en 2018) y hay que rociar agua con aspersores para evitar que se hielen las vides. Amparadas en el hielo, las uvas siguen su curso y, con temperaturas tan bajas, la madurez es muy fina, conservando una elevada acidez natural.
Las vides congeladas; por la zona, tienen temperaturas bajo cero aún en verano
Los vinos nuevos
Así las cosas, lo que ofrece hoy Chubut son básicamente son vinos blancos. En Chardonnay hablamos de vinos de otro planeta para la Argentina. Además de Casa Yagüe Oak (2018, $1200) y Contra Corriente (2018, $1200), conviene apuntarse a Otronia Block Series Chardonnay (2017, S/D) o Otronia White Blend (2017, S/D), que estarán disponibles en el mercado mundial; en la bodega estiman que para el mercado doméstico rondarán los 1500 pesos. Estos últimos provienen del viñedo productivo más austral del mundo, también el más grande, propiedad de Alejandro Bulgheroni. La marca homenajea al nombre nativo del Lago Musters, llamado Otrón. En el mediano plazo también lanzarán unos espumosos (deliciosos, por cierto), además de otras blancas como Riesling y Gewürztraminer (hoy dentro del corte).
En materia de Gewürztraminer, sin embargo, un ejemplar atractivo es Contra Corriente (2018, $1000), aunque sólo se consigue en la bodega. Y de Pinot Noir,Viñas del Nant y Fall (2018, $950), también en el área de Trevelin, ofrece un perfil que es común a la región: casi un rosado de filosa frescura, recuerda a frutas rojas.
La cuenta pendiente aún es el desarrollo de otros tintos. Hay plantadas desde Merlot a Malbec, aunque ninguno de ellos son vinos que descollen. Por lo pronto, en las vinotecas y a cuenta gotas, están los blancos para descubrir un nuevo modelo de vinos para nuestro país.
Tres vinos de Chubut

Tres vinos de Chubut


La Nación

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.