La gastronomía de la Patagonia argentina está a punto de dar un salto de escala monumental. En la ciudad de Esquel, Chubut, el reconocido chef Claudio Jaramillo lidera un proyecto que desafía las leyes de la física culinaria: la creación de una empanada única de más de 20 kilogramos. Este hito, que busca certificar un récord mundial, no solo destaca por su tamaño, sino por la ingeniería y los insumos regionales que respaldan la hazaña.
Lograr que una masa soporte tal volumen de relleno sin romperse requirió soluciones técnicas inexistentes hasta el momento. Para este desafío, especialistas de Buenos Aires diseñaron y fabricaron herramientas exclusivas:
Bandeja de dimensiones inéditas: Capaz de sostener el peso sin flectarse.
Horno de alta potencia: Con un sistema de distribución de calor específico para garantizar una cocción uniforme en una pieza de semejante magnitud.
El objetivo técnico es crítico: asegurar que el centro de la empanada alcance la temperatura adecuada sin que la masa exterior se queme o colapse por la humedad del relleno.
A diferencia de otros intentos de «superempanadas» que suelen ser ensambles de varias partes, la propuesta de Jaramillo —quien obtuvo el título de campeón mundial en 2024— se centra en la integridad. Se trata de una unidad real y compacta, elaborada con materia prima 100% local.
La receta destaca por el uso de carne de Trevelin y vegetales frescos de las huertas cordilleranas, posicionando la producción de Chubut en la vitrina internacional. Según datos compartidos por el portal web LU17, la cocción demandará un tiempo estimado de entre 100 y 120 minutos de exposición controlada al fuego.
El evento central se llevará a cabo el domingo 24 de mayo en las instalaciones de la Sociedad Rural de Esquel. La actividad forma parte del festival Feriarte, que se desarrolla durante el fin de semana largo de la Revolución de Mayo (del 23 al 25 de mayo).
Jaramillo no estará solo en este operativo. El equipo de trabajo incluye:
Colegas expertos provenientes de Bariloche y Buenos Aires.
Personal técnico de su propio equipo gastronómico.
Alumnos de una escuela especial, donde el chef ejerce la docencia, integrando así un componente educativo y social al proyecto.
El mayor interrogante para los expertos sigue siendo la estabilidad de la masa. Al no utilizar ingredientes que alteren la flexibilidad (como exceso de grasas o aditivos no tradicionales), la estructura depende exclusivamente de la técnica de amasado y el control del vapor interno.
Si la precisión térmica del horno fabricado en Capital Federal responde según lo planeado, Chubut inscribirá su nombre en la historia de la gastronomía mundial, demostrando que la tradición argentina puede escalar a niveles monumentales sin perder su esencia.