· 12 Abr 2021 ·

Por qué el turismo estudiantil es estratégico para Bariloche

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Si se le pregunta a cualquier estudiante de 5º año del país a dónde quiere ir de viaje de egresados, la gran mayoría responderá “Bariloche” sin dudarlo. Incluso ante nuevas opciones en los últimos años, como Camboriú o las playas mexicanas, la atracción de la nieve, el chocolate, las discos , la montaña, pesan aún más en el imaginario tradicional argentino. Varios aún recuerdan desde chicos las anécdotas contadas por sus padres en su propio viaje de egresados a la ciudad cordillerana.

La pandemia de Covid-19, que puso en jaque al sector turístico como ninguna crisis anterior, también cargó con el turismo estudiantil, sobre todo por el prejuicio de que los jóvenes se cuidan menos. No obstante, cuando se trabajó la reapertura del turismo en todo el país, la Nación, la Provincia de Río Negro y la Municipalidad de Bariloche abordaron los viajes de egresados con protocolos específicos e incluso más minuciosos, para garantizar la vuelta del turismo estudiantil. ¿Por qué? Porque representa la reactivación de toda una economía local que muchos no ven, pero que se traduce en que miles de barilochenses puedan volver a trabajar.

Por esa misma razón, será vital que ahora que se suspendieron nuevamente los viajes de egresados ante la situación sanitaria de una “segunda ola” de contagios, el Gobierno Nacional establezca con urgencia alguna línea de asistencia económica a los trabajadores del sector del turismo estudiantil. Las empresas cobraron anticipadamente la venta de los paquetes, pero ese dinero no llega a los trabajadores locales si el viaje no se concreta, resaltó el diario Río Negro.

120 mil egresados por año

Desde que se retomó la operación de viajes de turismo estudiantil a Bariloche en 2020, siguiendo todos los protocolos sanitarios nacionales, provinciales y municipales, la ciudad recibió a más de 10.000 estudiantes, traídos por 14 empresas que han vuelto a operar allí. En ese período, la incidencia de contagios demostró no ser superior a la del resto del sector turístico, e incluso sin superar tampoco a otros sectores productivos que han retomado actividades a partir del DISPO.

Antes de la pandemia, se estima que llegaban a la ciudad más de 120.000 egresados por año. Además, está creciendo el turismo estudiantil proveniente de otros países, sobre todo Brasil, Uruguay y Chile.

Y sin embargo, existe el preconcepto de que el turismo estudiantil no genera ingresos para Bariloche, y de hecho durante muchos años fue así. Pero si bien es un sector del turismo cuyos paquetes turísticos manejan mayormente empresas radicadas en Buenos Aires, es enorme el impacto que tiene la llegada de miles de estudiantes en la generación de fuentes de trabajo directas para los barilochenses: personal de hoteles, restaurantes, chocolaterías, boliches, transportistas, guías de turismo, compañías de excursiones, atracciones como los cerros Catedral, Campanario y Otto, y muchos prestadores de servicios de turismo aventura, además de las ventas que se generan en otros sectores de servicios y en el área comercial céntrica de la ciudad.

Los números hablan por sí solos. La Encuesta de Coyuntura Hotelera, con la que el Municipio viene recabando datos estadísticos desde 2006, indica que en promedio casi el 30% de los turistas que Bariloche recibe por año son estudiantes en viaje de egresados. Además, es uno de los estratos que continúa trayendo viajeros en temporadas medias y bajas. Una gran mayoría de los estudiantes elige viajar a Bariloche en invierno para disfrutar de la nieve (en temporada alta invernal el 44,6% de los turistas son egresados), pero en la temporada baja de primavera ese porcentaje se sostiene: un 45,1%, lo que significa que el turismo estudiantil sostiene una gran parte de la temporada baja primaveral en la ciudad.

Generación de fuentes de trabajo

Todo esto se traduce en la generación de empleo local. Los hoteles estudiantiles tienen en promedio la tasa de ocupación más alta a lo largo del año, con un 75%, seguido en un lejano segundo lugar por los alojamientos de 1 y 2 estrellas con un 55%, y con el resto de los estratos por debajo del 50%.

También en promedio, los hoteles estudiantiles emplean a un promedio de casi 600 personas por año, de las cuales una buena parte (casi el 60%) es personal asalariado permanente, y alrededor del 40% es temporario. En 2020, un año tan castigado por la pandemia y la suspensión del turismo, gracias al diseño y autorización de protocolos específicos y la consecuente reactivación, el sector de alojamiento estudiantil empleó a casi 800 personas, muy por encima del promedio de los últimos 14 años.

La cantidad de personal local que emplean en promedio anual los hoteles estudiantiles equivale a la suma de los empleados de hostels, albergues, hoteles sindicales y hoteles y hosterías de 1 y 2 estrellas.

Egresados: un turismo que vuelve

Seguramente, cada persona conoce a alguien que vino de viaje de egresados a Bariloche y que luego pasó años planificando volver. Según las encuestas de satisfacción turística, el 84,7% de los egresados manifiestan que volverían a Bariloche de vacaciones en el futuro. Esto es algo que se da con frecuencia: la conexión afectiva que las personas establecen con nuestra ciudad al venir como estudiantes genera que esos chicos y chicas, al crecer, elijan nuevamente el destino para volver con amigos, o al formar su propia familia, e incluso en los aniversarios de egreso, una propuesta que se hace cada vez más popular.

El turismo estudiantil es claramente un desafío para todos: requiere de controles exhaustivos y específicos al sector, ya que el trabajo con adolescentes obviamente demanda capacitaciones e incluso normativa específica, como el registro municipal de coordinadores, las inspecciones en los transportes al llegar, el trabajo articulado con las empresas y agencias. En ese sentido, la Secretaría de Turismo municipal trabaja de manera sostenida con la Asociación de Turismo Estudiantil de Bariloche (ATEBA), para seguir elevando los estándares de este estrato turístico vital para la ciudad.

Pero no hay margen para la duda: es un desafío que debe ser encarado en pos de proteger y desarrollar más aún una fuente sostenida de generación de empleo directo para miles de barilochenses.

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