Por qué se celebra el 25 de septiembre el Día de la Ballena Franca Austral

· 25 Sep 2020 ·
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Hoy se celebra el Día Nacional de la Ballena Franca Austral gracias a la historia de un rescate. Y, este año, la pandemia de coronavirus obliga a recordarlo de una manera distinta. En la Península Valdés, en Chubut, no se pueden hacer avistajes de los cetáceos ni tampoco dar cuenta del relevamiento de foto-identificación que el Instituto de Conservación de Ballenas realiza hace 50 años.

Sin embargo, hay motivos para festejar: la compilación de todos esos años de estudios permitió conocer mucho mejor el comportamiento de estos mamíferos gigantes y la relación que tienen con el ambiente y su entorno.

“En 2020 celebramos 50 años del inicio de la foto-identificación de ballenas en Argentina y en el mundo. Este hito nos encuentra en una situación excepcional, que nunca imaginamos. Por primera vez, no podremos realizar el relevamiento aéreo anual en las aguas costeras de Península Valdés. Sin embargo, vamos a celebrar compartiendo datos, curiosidades y anécdotas que dieron forma a este programa científico, y por supuesto, también los resultados más relevantes de nuestras investigaciones. Queremos que toda la comunidad sea parte de esta celebración, para comenzar a transitar juntos el segundo medio siglo de historia de la ciencia con las ballenas de la Patagonia”, explicó Mariano Sironi, director científico del Instituto de Conservación de Ballenas de Argentina.

¿Cada cuántos años tienen crías las ballenas francas?

Cada tres años.

¿A qué edad tienen su primera cría las hembras?

A los nueve años.

¿Cuál es la tasa de crecimiento de la población?

Era del 7% anual en las primeras décadas, y se está desacelerando.

¿Dónde se distribuyen las ballenas en Península Valdés?

En ciertas bahías de los golfos, que prefieren para criar a los ballenatos recién nacidos.

¿Las afectan los cambios ambientales?

Sí, por ejemplo, las oscilaciones de El Niño y el cambio climático tienen efectos directos sobre su supervivencia y reproducción.

“En 1971, nadie podía responder ninguna de estas preguntas sobre las ballenas de Península Valdés. Hoy, luego de 50 años continuos de estudios, hemos construido estas respuestas que ahora parecen básicas, pero que son el resultado del esfuerzo de muchas personas que dedicamos nuestras vidas a estudiar ballenas y su biología”, agregó Sironi.

La celebración se da desde 2002 con motivo de recordar el rescate de “Garra”

Debido a la situación sanitaria actual, no se han autorizado las actividades de investigación a campo en las áreas naturales protegidas de Chubut, incluyendo la Península Valdés. Además, la Administración Nacional de Aviación Civil no permite que se realicen vuelos necesarios para los estudios de foto-identificación de ballenas.

“Es por eso que esta temporada no podemos evaluar si hay cambios en el comportamiento, distribución y número de ballenas presentes en Península Valdés que se relacionen con la inusual situación de baja significativa en el tráfico marítimo a nivel local y mundial. A pesar de ellos, nuestros investigadores continúan trabajando muy activamente en el análisis de datos, escritura de artículos e informes técnicos, procesamiento de imágenes y muchas otras tareas de laboratorio que son esenciales para el avance de los estudios científicos”, detalló el experto.

Puerto Pirámides, en la Península Valdés es un sitio muy especial para los estudiosos y los amantes de las ballenas. Es que allí, el epicentro del turismo de avistaje de ballenas, fue el escenario en 2002 en el que la pequeña población y los científicos se unieron para rescatar a “Garra”, una ballena de un año de edad que se enredó en las cadenas del fondeo de una embarcación.

Las imágenes muestran el dramático rescate del cetáceo

La historia que da origen a la efeméride que se celebra hoy, ocurrió cuando el ballenato quedó atrapado en las cadenas del fondeo de un catamarán de avistaje. Los guías balleneros y buzos locales fueron los primeros que intentaron desenredarla. Pero, la imposibilidad de acceder a las cadenas bajo el agua, los llevó a tomar la original decisión de vararla intencionalmente para cortar las cadenas en la playa.

«Con la participación de toda la comunidad, las cadenas fueron cortadas y Garra fue mantenido fresco durante varias horas en espera de la marea alta. Al atardecer, pudo volver al mar. El juvenil fue nombrado Garra porque resistió todas las maniobras del rescate, y porque tiene en su lomo una mancha blanca con esa forma. Coincidentemente, un año antes los investigadores del ICB lo habían llamado ‘Zarpazo’”, le contaron a Infobae en el instituto.

Garra afortunadamente sobrevivió a pesar de las heridas y el estrés sufridos y fue re-avistado sano y en buenas condiciones en 2006. Y, justamente a través del programa de foto-identificación del Instituto de Conservación de Ballenas y Ocean Alliance, pudo saberse que Garra era hijo de Victoria, la ballena Nº 200 de su catálogo de individuos conocidos, y que tenía un año de edad cuando en 2002 quedó enredado. Los investigadores lo habían registrado por primera vez junto a su madre en 2001, cuando era un ballenato.

Gracias al patrón de callosidades que esta especie de ballena tiene sobre su cabeza, los investigadores pueden identificar individuos a través de fotografías aéreas.

Desde 1970, son más de 3800 las ballenas francas australes foto-identificadas. Gracias al catálogo generado por el trabajo conjunto del ICB y Ocean Alliance, los investigadores generan un “DNI” de los ejemplares que visitan Península Valdés cada año. De este modo, se conocen lazos familiares, sus preferencias de hábitat y por sobre todo las amenazas que las ballenas enfrentan, y puede trabajarse en estrategias de conservación para beneficio de las ballenas y el mar.

Adoptar una ballena

El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), monitorea la población de ballenas francas australes que utiliza las costas de Chubut, Argentina, como área de cría y reproducción. Para poder sostener este estudio a largo plazo, es que invita a las personas a colaborar a través del Programa de Adopción Ballena Franca Austral, resaltó Infobae.

Aoni, Serena, Valentina, Nube, Manantial, Luminosa, Mochita, Hueso, Docksider y Troff son algunas de las ballenas que se pueden adoptar simbólicamente. Cada una fue seleccionada por reflejar aspectos representativos de la población de ballenas francas, con diferentes características, comportamientos, grupos familiares y porque han enfrentado diversas problemáticas ambientales y amenazas de conservación. Las personas que desean sumarse pueden ingresar al sitio ballenas.org.ar, y en el espacio del programa de adopción, elegir la ballena y el monto que quieran donar mensualmente.

Cada “adoptante” recibe el certificado personalizado, el registro de observaciones de la ballena que adoptó y una cartilla educativa. Otros materiales incluyen una ballena para armar en papel de la Colección Cetáceos de “Guardabosques”.

 

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