El paraje Alto Río Percy, ubicado a tan solo 15 kilómetros de Esquel, se posiciona como uno de los destinos emergentes más fascinantes de Chubut. En este sector de ecotono, donde la estepa comienza a transformarse en bosque andino, el turismo rural y de naturaleza ofrece una propuesta auténtica que combina el desafío físico con la historia viva de la Patagonia.
El gran emblema de la zona es, sin dudas, la Piedra de la Aguja. Esta imponente estructura rocosa, que destaca en el paisaje como un monolito natural, se encuentra dentro de las tierras de la familia Díaz. Ellos han impulsado un modelo de turismo de base comunitaria, permitiendo que los viajeros conozcan el entorno desde la mirada de quienes lo habitan y protegen.
Para acceder a este rincón, se debe transitar un camino de ripio de unos 20 minutos que pasa por la Laguna La Zeta. El sitio cuenta con dos opciones de recorridos:
Circuito Extenso: Un sendero de 3 kilómetros (ida y vuelta) con una altitud de 891 metros. A pesar de algunas pendientes iniciales, su dificultad es moderada, lo que lo hace ideal para principiantes y grupos familiares.
Senda Corta: Un trayecto señalizado que permite apreciar la formación rocosa desde su interior, requiriendo atención al pisar por las características del suelo.
Es importante destacar que el acceso tiene un valor de 5.000 pesos (incluye estacionamiento) y, según detalla una reciente cobertura del portal informativo LU17, resulta indispensable coordinar la visita con anticipación con los anfitriones locales para garantizar una mejor organización.
La experiencia en Alto Río Percy va más allá de la cumbre. Gracias al proyecto de la Senda Micoturística, liderado por Fabiana Díaz y con apoyo del CIEFAP, el bosque se convierte en un espacio de aprendizaje. A través de cinco estaciones temáticas, los visitantes descubren el fascinante mundo de los hongos y la flora nativa, compuesta por ejemplares de:
Lengas y Ñires.
Cipreses y Maitenes.
Morillas y Llao Llao (hongos típicos de la región).
En cuanto a la fauna, el avistaje de aves es un pilar de la actividad. Es frecuente observar el vuelo del Cóndor, el inconfundible sonido del Pájaro Carpintero Gigante y la presencia de especies esquivas como el Chucao y el Huet Huet.
Para que la jornada sea segura y respetuosa con el medio ambiente, se recomienda seguir estas pautas:
Indumentaria: Vestir en capas (sistema «cebolla»), llevar calzado de trekking y protección para la lluvia.
Hidratación: Portar al menos dos litros de agua y alimentos energéticos.
Prevención de incendios: El cuidado del fuego es una prioridad absoluta para la comunidad. Solo se permite en áreas habilitadas y debe ser extinguido con abundante agua.
Comunicación: Siempre informar a terceros sobre el itinerario y el horario estimado de retorno.
Explorar la Piedra de la Aguja es, en esencia, un viaje a la memoria de los antiguos carreros y una oportunidad única para conectar con la identidad chubutense en su estado más puro.